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Sin fantasía no existirían delincuentes ni poetas.
| Curt Goetz | 
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Todo hombre alimenta un secreto sueño, que no es la bondad ni el amor, sino un desenfrenado deseo de placer y egoísmo.
| Gabriele D´Annunzio | 
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Todos debemos auxiliar a nuestro prójimo, porque las buenas acciones raras veces quedan sin recompensa, y aun en el caso de no obtenerla, al menos su práctica no puede causar la muerte, ni perjuicio, ni ignominia.
| Ludovico Ariosto | 
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Todos, en el fondo, seguimos esperando una carta que nunca llegará; y, aunque lo sabemos, no por eso dejamos de mirar el buzón cada día ni de inventarnos la esperanza de que esa carta imposible bien pudiera cambiar nuestra vida.
| Carme Riera | 
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Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza.
| Epicteto | 
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Un buen viajero es aquel que no sabe a dónde va. El viajero perfecto ni siquiera sabe de dónde viene.
| Lin Yutang | 
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Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final.
| Harry Mulisch | 
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Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.
| Gustave Flaubert | 
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Un hombre discreto ni se deja dirigir ni pretende gobernar a los demás; sólo quiere que la razón impere exclusivamente y siempre.
| Jean de La Bruyère | 
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Un hombre no conquista, no seduce, ni tampoco enamora a una mujer. Una mujer se deja conquistar, se deja seducir y se deja enamorar.
| Anónimo | 
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Un hombre no llega a conocer el flamenco ni en toda su vida.
| Agustín Castellón Sabicas | 
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Un hombre revela su carácter hasta en las cosas más simples. El necio no entra en una habitación ni la deja, ni se sienta, ni se levanta, ni guarda silencio, ni permanece de pie lo mismo que un hombre de buen sentido.
| Jean de La Bruyère | 
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Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
| Jorge Luis Borges | 
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Yo no he nacido para odiar, sin duda; ni tampoco he nacido para amar, cuando el amor y el odio han lastimado mi corazón de una manera igual.
| Rosalía de Castro | 
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Yo soy conocido en mi pueblo, Daimiel, y en la Mancha porque soy conocido en Madrid; y soy conocido en Madrid porque lo soy en el extranjero. Si no me hubieran conocido en el extranjero, no me hubieran conocido en Madrid, ni, por supuesto en La Mancha.
| Miguel Fisac | 
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