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La vida que nos toca vivir es absurda y tan desazonante y presurosa que no nos deja tiempo para estudiar. Es muy posible que dentro de unos años ni siquiera nos deje tiempo para vivir.
| Luis Rosales | 
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La voz de uno nunca debe estrangular los pensamientos propios ni ahuyentar los ajenos.
| Elizabeth de Austria (Sissí) | 
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Las cosas más bellas y mejores en el mundo, no pueden verse ni tocarse............pero se sienten en el corazón.
| Hellen A. Keller | 
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Las ideas fijas nos roen el alma con la tenacidad de las enfermedades incurables. Una vez que penetran en ella, la devoran, no le permiten ya pensar en nada ni tomar gusto a ninguna cosa.
| Guy de Maupassant | 
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Las mujeres escriben, escriben con una rapidez desbordante; su corazón charla sin cesar. No conocen generalmente ni el arte, ni la medida, ni la lógica; su estilo se arrastra y ondea como sus vestidos.
| Charles Baudelaire | 
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Las mujeres no miden jamás los sacrificios; ni los suyos, ni los de los demás.
| Germaine de Staël | 
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Lo fascinante de las prisiones es que, por una vez, el poder no se oculta ni enmascara, se muestra como tiranía en los más mínimos detalles.
| Michel Foucault | 
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Lo malo de quienes se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.
| Camilo José Cela | 
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Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.
| Aristóteles | 
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Lo que importa no es pensar en el pasado ni en el futuro. Lo más importante es cargar con él ahora.
| John Lennon | 
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Los amigos no son ni muchos ni pocos, sino los suficientes.
| Hugo von Hofmannstahl | 
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Los atletas, los bravos y espadachines me recuerdan al león, animal fortísimo y arrojado, pero tan poco industrioso que no sabe construirse un nido como el ave, ni una madriguera como el conejo.
| Santiago Ramón y Cajal | 
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Los científicos necesitamos especialmente la imaginación. No bastan las matemáticas ni la lógica: necesitamos algo de estética y poesía.
| Maria Mitchell | 
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Los diplomáticos tienen garantizado su empleo por los siglos de los siglos, pues los ordenadores ni beben champán, ni comen langosta.
| Roger Peyrefitte | 
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Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la ambición les impiden decirme lo que debo hacer.
| Alfonso II | 
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